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martes, 27 de marzo de 2012

A 36 años del golpe, lecciones y perspectivas



Hace 36 años las Fuerzas Armadas tomaban sangrientamente el poder para liquidar la insurgencia obrera y popular que recorría el país desde 1969, en uno de los ascensos más formidables del Cono Sur. Las semiinsurrecciones como el Cordobazo y demás “azos” recorrieron las principales ciudades; se tomaban fábricas con sus directivos como rehenes; surgía una poderosa vanguardia clasista y la juventud, influenciada por la revolución cubana, se radicalizaba buscando la unidad con la clase obrera.
La vuelta de Perón en 1973 fue una jugada de la clase dominante que comprendió que era el único capaz de lidiar con el proceso revolucionario. Perón pudo desviar el ascenso, pero no derrotarlo. El Pacto Social (congelamiento de precios y salarios) firmado por los burgueses nacionales de la Confederación General Económica, el gobierno y la burocracia sindical, se caía a mediados de 1974, desbordado por izquierda por las luchas obreras y por derecha por los patrones que aumentaban los precios. La crisis mundial, disparada en 1973, comenzaba a impactar en Argentina.
A mediados de 1975 el reaccionario gobierno de Isabel y López Rega lanzaba un ataque brutal contra la clase obrera: el “Rodrigazo”, en “honor” al ministro Celestino Rodrigo. La crisis mundial ya se sentía catastróficamente, con un mazazo al nivel de vida de las masas: aumento de tarifas y de los productos esenciales y la no homologación de convenios.
La clase trabajadora, pese a los golpes del gobierno de Perón y de Isabel, que derrotaron las posiciones conquistadas por la izquierda en el interior del país, y pese al asesinato de cientos de luchadores por las bandas fascistas de las Tres A, responderá decididamente con las jornadas revolucionarias de junio y julio de 1975.
Las coordinadoras interfabriles, que unían fábricas y establecimientos, dirigidas por la izquierda peronista y marxista, surgirán en la zona norte, oeste y sur del Gran Buenos Aires y en La Plata-Berisso y Ensenada. Serán el fenómeno más avanzado del período. Desde el anuncio del “Rodrigazo”, la clase obrera retomará las calles con huelgas y movilizaciones. En el corazón del proletariado industrial, la provincia de Buenos Aires, las Coordinadoras dirigirán la lucha. Sobre ellas Adolfo Gilly describió: “nadie ha dejado nunca de considerar un hecho revolucionario la constitución de una federación local o nacional de consejos de fábrica o la formación de un consejo central de delegados de consejos de fábrica”.
La burocracia de la CGT debió llamar a la huelga general. Fue una huelga política que paró el país y abrió una crisis revolucionaria que dejó al gobierno en el aire. La huelga general del 7 y 8 de julio derrotó el Plan Rodrigo, logró algunas reivindicaciones obreras y, sobre todo, echó al odiado López Rega. Con sus métodos, la clase obrera mostraba, además, cómo derrotar a las bandas fascistas. Pero la burocracia sindical, que acudirá en auxilio del gobierno, impidió la caída revolucionaria de Isabel Perón.
El gobierno sufrió un duro golpe. Las jornadas de junio y julio mostraron la incapacidad del peronismo para seguir conteniendo a la clase trabajadora cuando la crisis capitalista exigía respuestas urgentes para salvar a la burguesía. El fracaso del peronismo aceleró la salida golpista. El ensayo revolucionario de la clase obrera argentina sufrió una derrota histórica.
La principal corriente en la vanguardia era Montoneros, organización que combinaba un guerrillerismo a ultranza con una política de colaboración de clases que encumbró primero a Perón y luego, bajo Isabel, reeditó el Peronismo Auténtico buscando unirse a burgueses “nacionales” mientras franjas de la clase obrera ya empezaban a enfrentarse con el peronismo. La otra corriente de peso, el PRT-ERP, siempre privilegió la construcción de su ejército, ajeno a las necesidades de las masas. El trotskista PST tampoco fue alternativa.
No aprovechó la etapa previa al ascenso para construir una gran organización obrera revolucionaria, cediendo políticamente a corrientes ultraizquierdistas como el PRT de Santucho y, tras el Cordobazo, aun comprendiendo el carácter obrero del proceso abierto, terminó en 1974/1975 promoviendo “frentes democráticos” de colaboración de clases con partidos como la UCR y el PC, para “enfrentar” a las Tres A, en vez de impulsar el frente único obrero y los comités de autodefensa (para ampliar en este tema ver Insurgencia obrera en la Argentina 1969-1976, Ruth Werner y Facundo Aguirre).

Para leer la nota completa: PTS.org.ar

lunes, 26 de marzo de 2012

Informe sobre la criminalización de la protesta y la represión


RESULTADOS ESTADÍSTICOS


TOTAL DE CRIMINALIZADOS REGISTRADOS: 2268

·         Porcentaje de criminalizados por año – 2001-2012

Sobre un total de 2198 casos que cuentan con fecha de judicialización se puede observar un incremento de esta medida represiva a partir del año 2003, siendo el pico más alto registrado en los años 2009 y 2010 ascendiendo al 47,1% del total de los casos en esos dos años.

·         Porcentaje de criminalizados por sector de pertenencia – 2001-2012

Sobre un total de 2238 casos que cuentan con identificación de sector criminalizado se observa que los sectores a los que ha apuntado con más fuerza esta política de criminalización son el sector sindical (31,6%) y el sector pueblos originarios (31,4%), que suman el 63% del total de casos registrados.

·         Porcentaje de criminalizados por tipo de conflicto – 2001-2012

Sobre un total de 2256 casos que cuentan con identificación de conflicto criminalizado se observa que los conflictos que involucran los derechos y reclamos por tierra y vivienda ascienden a un 32,3%, y los conflictos que involucran los derechos y reclamos de los trabajadores suman un 31,7%.

En coincidencia con los datos reflejados en el punto anterior, queda evidenciado que estos conflictos que expresan la lucha por los derechos más elementales son aquellos a los que el Gobierno no ha dado respuesta en todos estos años, y sobre los que ha descargado con mayor crudeza su política de persecución y criminalización.

·       Porcentaje de criminalizados por provincia – 2001-2012

Sobre un total de 2221 casos que cuentan con datos específicos sobre el lugar donde se desarrolló el conflicto se observa la aplicación de esta política en 19 de las 24 provincias de nuestro país.

La Provincia y la Ciudad de Buenos Aires concentran el 48% de los casos registrados, y las continúan en porcentajes las provincias de Río Negro con el 23,4%, Neuquén con el 5,8%, Santa Cruz con el 5,4% y Tucumán con el 4,3%.


Fuete del video: TvPTS 
Para leer el informe completo: Acá  

Palabras del Subcomandante Marcos el 24 de Marzo del 2001

Ejército Zapatista de Liberación Nacional, México, 24 de marzo de 2001, 18 horas, hora de México.

A los niños, niñas, ancianos, ancianas, jóvenes, jóvenas, hombres y mujeres de la Argentina, América latina, Planeta Tierra.


Hermanos y hermanas:

Aquí México Zapatista, allá la digna Argentina.

Les habla el Sub. Marcos, a nombre de todos los hombres, mujeres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Queremos aprovechar que los hermanos y hermanas de Argentina nos dan la oportunidad de decir nuestra palabra en este acto que sirve para darle a la verdad y a la memoria el lugar que merecen. Porque hay y ha habido quien creyó y cree que asesinando personas, asesina también los pensamientos y los sueños que a veces son palabras y a veces son silencio. Quien así cree, en realidad teme, y su temor ha sido el rostro del autoritarismo y la arbitrariedad. Y en la resaca de la sangre busca la máscara de la impunidad y el olvido. No para que todo quede atrás sino para asegurarse de que podrán de nuevo hacer actuar el temor sobre los que les son diferentes. Nuestros más antiguos nos enseñaron que la celebración de la memoria es también una celebración del mañana. Ellos nos dijeron que la memoria no es voltear la cara y el corazón al pasado, no es un recuerdo estéril en que había risas o lágrimas.

La memoria, nos dijeron, es una de las siete guías que el corazón humano tiene para andar sus pasos. Las otras seis son: la verdad, la vergüenza, la consecuencia, la honestidad, el respeto a uno mismo y al otro, y el amor.

Por eso, dicen, la memoria funda siempre el mañana, y esa paradoja es la que permite que en ese mañana no se repitan las pesadillas, y que las alegrías, que también las hay en el temario de la memoria colectiva, sean nuevas.

La Memoria es sobre todo, dicen nuestros más primeros, una poderosa vacuna contra la muerte y alimento indispensable para la vida. Por eso, quien cuida y guarda la memoria, guarda y cuida la vida, y quien no tiene memoria está muerto.

Quienes arriba fueron poder, nos heredaron un montón de pedazos rotos, muertes aquí y allá, impunidades y cinismos, ausencias, rostros de historias desmoronadas, desesperanzas. Y ese montón de escombros es lo que nos ofrecen como tarjeta de identidad, de modo que decir "Soy" y "Somos" sea una vergüenza.

Pero hubo quienes fueron y son abajo. Ellos y ellas nos heredaron, no un mundo nuevo, completo y acabado, pero sí algunas claves y pistas para unir esos fragmentos dispersos, y el armar el rompecabezas del ayer, abrirle una rendija al muro, dibujar una ventana, construir una puerta.

Porque es bien sabido que las puertas fueron antes ventanas, y antes fueron rendijas, y antes fueron y son memoria. Tal vez por eso temen los de arriba, porque quien tiene memoria en realidad tiene en su futuro una puerta.

Somos muchos y muchas los que al buscar la memoria estamos buscando parte de nuestro rostro. Quien nos pide que olvidemos, nos pide que sigamos incompletos, usando las prótesis que el poder oferta.

Este día en Argentina, en México y en otras partes del mundo, hay muchos y muchas guardianes de la memoria reuniéndose con una ceremonia tan antigua como la palabra: la del conjuro del olvido y la desmemoria, la de la historia.

Hoy, quienes tienen a la Argentina como Patria, nos enseñan que quien camina la memoria, en realidad camina a la vida. Y queremos que todos y todas ustedes sepan que escuchamos sus pasos, y que al escucharlos recordamos que el principal atributo del ser humano sigue siendo la dignidad.

Digna Argentina, los Zapatistas de México te saludan.

Salud, y que nunca más la estupidez se permita democratizar el miedo y la muerte.

Desde la ciudad de México,

Subcomandante insurgente Marcos.

domingo, 25 de marzo de 2012

Rodolfo Walsh por Rodólf Fowólsh (a 35 años de su desaparición)

                                          
Me llaman Rodolfo Walsh. Cuando chico, ese nombre no terminaba de convencerme: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser presidente de la República. Mucho después descubrí que podía pronunciarse como dos yambos aliterados (1), y eso me gustó.

Nací en Choele-Choel, que quiere decir "corazón de palo". Me ha sido reprochado por varias mujeres.

Mi vocación se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antiguedades; el más secreto: criptógrafo en Cuba.

Mi padre era mayordomo de estancia, un transculturado al que los peones mestizos de Río Negro llamaban Huelche. Tuvo tercer grado, pero sabía bolear avestruces y dejar el molde en la cancha de bochas. Su coraje físico sigue pareciéndome casi mitológico. Hablaba con los caballos. Uno lo mató, en 1947, y otro nos dejó como única herencia. Este se llamaba "Mar Negro", y marcaba dieciséis segundos en los trescientos: mucho caballo para ese campo. Pero esta ya era zona de la desgracia, provincia de Buenos Aires.

Tengo una hermana monja y dos hijas laicas.

Mi madre vivió en medio de cosas que no amaba: el campo, la pobreza. En su implacable resistencia resultó más valerosa, y durable, que mi padre. El mayor disgusto que le causo es no haber terminado mi profesorado en letras.

Mis primeros esfuerzos literarios fueron satíricos, cuartetas alusivas a maestros y celadores de sexto grado. Cuando a los diecisiete años dejé el Nacional y entré en una oficina, la inspiración seguía viva, pero había perfeccionado el método: ahora armaba sigilosos acrósticos.

La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke: Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. Mi noviazgo con una muchacha que escribía incomparablemente mejor que yo me redujo a silencio durante cinco años. Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura, aunque sí en la diversión y el dinero. Me callé durante cuatro años más, porque no me consideraba a la altura de nadie. Operación masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. Me fui a Cuba, asistí al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces épico, a veces fastidioso. Volví, completé un nuevo silencio de seis años. En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces.

En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.

(1) Unidad métrica compuesta por una sílaba breve (sin acento) y una larga (acentuada).
Así, habría que leer Rodólf Fowólsh.

Mi Pelo es Rojo (Gilda Bona)

A mí, el color verde me produce náuseas
Los fuegos de artificio me vuelan la cabeza
Y las sirenas, todas, congestionan mis orificios.
Es por el sueño, claro.
Mi sueño
Cada noche,
Todas las noches,
Durante años...
Sin tregua.
Un sueño en el que una explosión me aturde, un auto verde dispara... raudamente y una sirena... me despierta.
Aun hoy el mismo sueño me ataca a traición en medio de la noche, como si fuera ayer.
Pero hoy no es ayer, y cuando la explosión, el auto verde y la sirena me indigestan el descanso me siento en la cama, prendo la luz y miro la foto.
Pelo rojo incipiente
Y mirada diáfana
Tres meses antes de que la enturbiaran
La explosión,
El auto verde
Y la sirena.
Lo miro, me miro y estoy a salvo.
Durante años lo busqué en los que me rodeaban y nunca lo encontré.
Mi pelo es rojo, el de ellos no lo era.
Mis ojos trasuntan un sueño,
Los suyos, lo ultrajaban.
¡Desconfía, desconfía!,
Me gritaba el sueño
Cada noche,
Todas las noches:
Hasta que se rebeló en pleno día y me saltó a la cara desde la pantalla del televisor, abriéndome los ojos y fuimos yo y yo, frente a frente.
Uno, pelo rojo incipiente
Y mirada diáfana
El otro, roja la barba y en la mirada el sueño cobrando sentido.
Por primera vez en toda mi vida, al descubrirme en la foto que mi abuela tenía entre sus manos, supe que no iba a seguir durmiendo. Por primera vez me reconocí... en su mirada de
Explosiones,
Autos verdes
Y sirenas en medio de la noche.


De Gilda Bona, Teatro por la Identidad.